MOSH (Capítulo 13)

Cuando Roma esté en ruinas. Nosotros somos los leones, libres de los coliseos.
En lugares infestados, somos inmunes, somos el comienzo del fin.
Young volcanoes by Fall Out Boys.



YOUNG VOLCANOES


A sus ojos, Shim tiene dos alternativas. En una de ellas retrocede sus pasos, reingresa a su maldita casa, alega demencia y se hace camino a su habitación, a sus cobijas. Rehúye en su camino a los ojos negros y le jura al techo esto no ha pasado las veces que sean necesarias para que él mismo se convenza de ello.

En ella Changmin no obtiene respuestas porque no las quiere, porque no le son relevantes.

En la otra también retrocede sus pasos pero en esta abraza la adrenalina de la incertidumbre y se obliga a hacer algo muy sacado de los pelos. En ella camina hacia Jaejoong le mira a los ojos y se pregunta lo que se está preguntando aquí fuera: ¿por qué?

En esta quizás Changmin obtenga una respuesta pero la susodicha requiere de coraje y no de cólera. Para llevarla a cabo debe despedirse de la cobardía que tempestea en la punta de sus dedos. ¿Y luego? Pues Changmin no podría especular más allá de ese punto. No es adivino.


Si se tiene que ser honesto existe una última alternativa o existió una más – para hablar propiamente. Una que en realidad fue primera pero que le da vergüenza admitir. La que le gobernaba el segundo inmediato que tiró la puerta tras de sí. La de subir a su auto y dirigirse a solo Dios sabe dónde, algún lugar que pudiera proveerle el alcohol necesario para hacerle tragarse todo ese sinsabor en su alma entera. En esa se atrapaba a un chiquillo incluso más guapo, en lo que cabe de posible, y le traía a casa para follárselo contra su escritorio y con Jaejoong teniendo plena consciencia de ello.

Es curioso que ahora sea capaz de avergonzarse de ello. De descartar la idea de antemano, de haber madurado en algo y pues ser consciente de ello. Del cambio. Supone que es lo que le toca. 30 años le pesan. Pero estos irresueltos y triados sentimientos sin nombre que le guarda a su vecino lo hacen también. Unas buenas tres toneladas como mínimo y por ende continúan manteniéndole ahí, incapaz de movimiento. 

Porque aparentemente 30 significan madurez en algún nivel pero no una inteligencia emocional impresionante.

Changmin podría reírse de sí mismo, de su estupidez, de él siendo uno más del montón de hijos de puta incapaz de ver lo que tiene en sus narices. De hacer un mundo de la maldita nada. 

Aunque lo que ha pasado no se siente exactamente como nada, pues acaba de decirle a otro hombre que le ha hecho el amor.

¿Pueden culparle por estar acá afuera rompiéndose el cerebro al respecto?

Pero que nervio el de él de etiquetar la mierda de otros como “insignificante” y la suya como algo que merece mantenerle fuera de su propia casa.

Supone que esto es algo así como otra lección pendeja de la vida. Changmin espera que sea la última. Pero sabe que es una esperanza ilusa, es decir como si la muy perra le tuviera merced alguna. O como si él fuera lo suficiente inteligente para evadir los factores de riesgo y no ir follando gente ilegal.

Dios, estar en la cárcel es lo que debería.

Los segundos pasan sin tenerle reparo, las manecillas reverberan en su cabeza y el viento fresco de la noche golpea su cara ¿Qué mierda va a hacer, ah? Un suspiro de rabia se le escapa de la boca, la oscura calle que está parcialmente iluminada por los faros forma una imagen pacífica, o que se siente contrastablemente así, ahora que tiene los diablos azules dentro. Los ojos castaños experimentan lo que se asemeja a ciclos REM recordando lo que ha pasado allá adentro, pero desde fuera, desde los ojos de ese Jaejoong que le miraba como si su sola presencia no tuviera sentido.

Y ¿quién se esperaría una reacción diferente, no?

El cabronazo probablemente seguía sin entender qué demonios le pasaba. Changmin no puede culparle por su lengua amarga. Digo hablarle de amor al chico al que la vida se lo ha negado en su primera instancia, en la forma más pura. Al chico que le hacía de mucama para poder ocupar su cuarto de huéspedes. Era un chiste de mal gusto.

Changmin se halló liberando otro suspiro al aire antes de empezar a reírse. No de la forma maniática. Sino de la forma avergonzada con la mano en la nuca ¿A quién trataba de engañar exactamente? No era más maduro que el chiquillo que tenía dentro de su casa. ¿De qué carajos iba todo esto? Jaejoong debería pensar que estaba enamorado de él o algo por el estilo. Demonios ¿lo estaba? ¿Estaba enamorado de Kim Jaejoong?

La atracción física era devastadora de eso no cabía dudas. Las ganas de arrancarle la ropa y conseguir alivio entre sus muslos de porcelana le superaban, sí. Pero de ahí a… ¿qué era estar enamorado? y ¿Cómo se suponía que supiera eso de todos modos? Le había gritado que le había hecho el amor sin embargo…

Ondas de mortificación le calcinaron los huesos mandibulares. Vale. Por los clavos de Cristo ¿Qué le había pasado allí dentro? La conversación se había teñido de cada color de un segundo a otro. Había estado de todo menos enfocada y había terminado en un conclusión verdaderamente torcida.

Vale, le había dolido que Jaejoong le hubiera dicho que se arrepentía de haberse acostado con él. Porque un rechazo era un rechazo y su ego se veía comprometido lo quisiera o no pero ¿y qué?

¿A palabras necias oídos sordos, no?

Pero Jaejoong le había herido, sus palabras habían escocido la llaga y él como consecuencia había huido, y eso era algo que tenía que tener en cuenta. Su rechazo no había sido nada. Su rechazo le había hecho formar puños. Había puesto a su animal a flor de piel. Había noqueado su zen y eso era algo que nadie había hecho en décadas completas.

Así que Jaejoong no es cosa ligera. ¿Pero qué es entonces?

Shim continúa rompiéndose la cabeza. Enamorado no ha estado nunca el hombre. Ha llegado a apreciar un amor. Pero nunca ha podido entregarse por completo. No que no haya querido. Es que no ha sabido cómo hacerlo. No ha tenido alguien que le empuje a ello. Que le sujete del pescuezo y le tire al piso a merced.

Así que de amor no ha visto más que películas o reseñas de novelas comerciales. De amor nunca le ha hablado el código penal que ha repetido hasta consolidárselo entre sus circunvoluciones. Amor no le jura el que le gira los cheques gordos por cada divorcio cuyas clausulas gana. En el amor no se ha basado nunca su día a día. Y sinceramente no cree estar enamorado ahora. Mucho menos de un chiquillo rubio de pocas maneras. De ese Kim Jaejoong de simetría perfecta y caderas estrechas.

No está enamorado de él.

Aunque el sexo que tengan sea de todo menos cosa casual o movimientos pélvicos..

La pregunta continúa entonces ¿Qué es Jaejoong para él? Una que es incluso mejor que esa es la siguiente: ¿Qué quería Changmin que Jaejoong fuese?


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Jaejoong definitivamente no le espera aparecer por la puerta luego de 30 minutos. De razón no había oído el auto, razona. Pero sigue tan quieto en su sitio que aparenta ser un muñeco. El chico sigue en donde Changmin le ha dejado media hora atrás. Y terror es lo que el castaño identifica en sus ojos aunque su rostro apático siga teniendo las letras “perra indolente.” Escritas por toda su maldita frente.

Sí. Changmin sigue algo herido con todo eso del chiquillo y su muy puto arrepentimiento. Así que puede ponerle los adjetivos que se le antoje siempre y cuando no se los grite a la cara. Aunque quisiera. Porque le guste o no eso de discutir no termina muy bien para él. No terminó muy bien hace 30 minutos y a estas alturas ya le da miedo abrir la boca.

Jesús, esto es incómodo. Ni siquiera ha tomado una decisión allá afuera. Tan solo le ha ganado el frío y entrar en su auto se le hizo verdaderamente patético. No iba a pasar la noche lejos de su cálida cama porque le tiene miedo a un chibolo de 19 años. Claro que no se había esperado que Jaejoong siguiera ahí para obligarle a tomar una decisión que no ha podido tomar en la media hora que ha estado congelándose las pelotas allá afuera. 

¿Debería solo caminar a su habitación y fingir que no hubo discusión? Por él va perfecto. Jaejoong sigue sin dar señales de que se ha muerto con los ojos abiertos así que no cree suponga problema para el otro tampoco ¿Cómo es posible que esté tan quieto? ¿Está siquiera respirando?

Changmin quiere reírse, por más inapropiado que eso suene. La ansiedad al parecer se manifiesta en Shim de ese modo. No tiene caso pedirle algo de normalidad a estas alturas. Viene follandose a su promiscuo vecino cuando se le advirtió lo contrario desde el día uno. Bueno nadie le advirtió para ser justos, y Yoochun, bueno en realidad Park no había sido muy claro. Si nada el hijo de puta había hecho exactamente lo contrario.

Como sea si iba a moverse tendría que hacerlo antes de que Jaejoong saliera del extraño trance en el que había caído. Y Changmin está a punto de pero...

“¿Qué estás haciendo aquí?,” es lo que la voz de Jaejoong le pregunta antes de que el cerebro de Shim pueda terminar de mandar las órdenes para mover sus piernas.

“Es de noche así que intento ir a mi habitación, a mi cama,“ y si Dios me lo permite, dormir, es algo que no le dice.

Jaejoong ahora luce frustrado. Changmin se pregunta si Kim va a atreverse a tirarle un puñetazo. Luce con todas las ganas del mundo.

“Pensé que saldrías.”

“Si bueno…tengo trabajo en la mañana, un gran sueldo conlleva una gran responsabilidad.”

La referencia torcida a la historieta no le arranca la sonrisa que Changmin espera, Jaejoong solo se pasa una mano por la cabeza. Changmin puede notar sus uñas hundiéndose en su cuero cabelludo.

“No te amo,” es lo siguiente que Kim le está diciendo, Shim no lo haya muy sorprendente así que su cara continúa siendo la misma. Jaejoong no parece tan contento por la ausencia de cambios en su expresión, “no te amo y si esperas que lo haga entonces necesitas un buen sillón de cuero donde recostar tu trasero a esperar el imposible.”

Changmin silba, pasando un peso de una pierna a la otra. La lengua de Kim no piensa tener merced al parecer. Mocoso engreído. Si va a querer conversar con él esta no va a poder ser la noche.

“Vale, no me amas, creo que podré vivir con ello, buenas noches,” Changmin le responde con toda la intención de largarse a su bendita habitación pero Jaejoong está bloqueando su camino antes de que pueda dar el tercer paso.

“Dímelo,” Jaejoong le ordena, cogiéndole del brazo para impedirle avanzar.

Quizás pretende ser rudo, quizás incluso lo sea pero el brazo a Shim no le duele. Le arde. Le quema la carne. Sus ojos cruzan los del muchacho que tiene en frente y la burbuja alrededor de ambos vuelve a cerrarse, Changmin está tan consciente ahora de todo, puede al fin notarlo y trata de razonarlo. En busca de su respuesta, se pregunta si quizás sea el sexo repetido, el que sus cuerpos se hayan mapeado del todo. Es una buena hipótesis. Changmin puede experimentar su libido acelerarse. Las feromonas suyas y las del menor reaccionando cual sinapsis eléctricas.

Jaejoong es quien flaquea primero, el que baja la mirada a sus labios por una milésima de segundo. Changmin le nota y por primera vez se pregunta si es que ha sido así antes. Si Jaejoong le ha deseado así como él. Si entonces esta ha sido la razón de que su sexo siempre haya sido diferente. El deseo verdadero de ambos.

Changmin se pregunta qué es lo que Jaejoong haya atractivo de él que pueda ser diferente de todos aquellos con los que debe haberse acostado.

¿Es la diferencia de edad? ¿Es el también el tabú para el otro? ¿Considera algo tabú siquiera este maricón punketo?

“¿Qué quieres de mí Jaejoong?” alcanza a decirle apartando la mirada y liberando su brazo.

“Quiero que lo digas,” Jaejoong le repite un poco sacado de sí pero fiero como siempre, el león en el cuerpo de un gato.

Changmin gusta de eso, a Changmin eso irremediablemente le pone.

“¿El qué?” le pregunta inhalando aire y recordándose que será mejor que no salte a hacer nada hasta que haya aclarado sus ideas.

Pero es difícil. Después de todo él sabe que solo debe dar un pequeño paso. Invertir las posturas para tenerle contra la pared. Y su cuerpo se lo pide, Jesús, su cuerpo se lo ruega de rodillas.

“Que no me amas, dímelo.”

Changmin sonríe apenas. Jaejoong no le devuelve el gesto.

“Ven aquí,” Shim entonces le dice, abriendo ambos brazos, Jaejoong no hace ningún amán de querer complacerle. Así que el castaño le imita. Tira del brazo del menor sin delicadeza alguna y le obliga a abrazarle aunque el muchacho se resista. Changmin es considerablemente más grande que él así que Jaejoong no tiene de otra.

“¿Qué haces?” la voz de Kim resuena contra su caja torácica. Sus manos grandes y delgadas aprietan ambos de los hombros del abogado pero no alcanzan a empujarle fuera de su cuerpo.

Changmin suspira al sentir su piel caliente en esos 10 puntos en el que el menor le toca. Jura puede discernir cada uno de ellos. Posee tal envidiable habilidad sensorial discriminativa aparentemente. Changmin se halagaría sino fuera porque la respiración de Jaejoong golpea la piel de su cuello.  El chiquillo ha dejado de moverse ahora.

“Hago lo que estás pidiéndome,” Shim le responde apretándole aún más fuerte contra su cuerpo. Enterrándole la cabeza en el hueco de su hombro.

Sintiendo. Queriendo su respuesta. Nunca ha abrazado a alguien así y se siente diferente. Changmin trata de desechar las voces que le gritan ridículo y trata de evocar la parte de si mismo que le permite discernir entre lo que siente, la que sea que aquella sea y que Changmin parece no terminar de encontrar aún después de los primeros 15 segundos.

En algún momento Jaejoong va a darle una paliza por boludo.

Changmin quisiera que alguien le dé una paliza por boludo. Pero ¿qué va a hacer? ¿Decirle no, no te amo pero no eres nada tampoco? ¿No sé lo que eres y esperaba que esto me ayudara a descifrarlo? Shim tiene razones para creer que ello no es lo más acertado en su situación.

“¿Estamos calmados ya?” le pregunta cuando siente que ha pasado mucho tiempo como para estar abrazando a alguien en silencio.

Kim no le responde.

“Muy bien,” las manos del castaño le acarician el cabello despacio para luego besar la piel detrás de su oreja con falsa ternura. Para quitarle así intimidad de algún modo a esto, “no, no te amo Kim Jaejoong, puedes estar tranquilo.”

Jaejoong le empuja entonces.


Changmin no puede decirle más porque el rubio está tirando la puerta de su habitación en su cara. Por supuesto que Shim no duerme un solo minuto esa noche. Mira a su techo horas de horas y al igual que Jaejoong se dedica a especular el nivel de malhumor que tendrá al día siguiente.




CONVERSATION

3 comentarios:

  1. Neta que estos me van a mandar al hospital por la vilis que vomitare !!!!! Me da ganas de tenerlos enfrente y darles unos cuantos sapes a los malditos y sobre todo a jaejoong, jae ahora si te la volaste como fuiste asi de desgraciado y encima te molestas cuando te dicen que no te aman ptm changmin ahora si jodelo por tarado dale celos pero de esos que estan para arrancarse los cabellos !!!!! Ahsss ahora me quedare con las ganas de golpear a alguien pero muchas muchas gracias kimmy bella ♥ al fin algo hermoso y (estresante) para leer jajajjaja ( no lo tomes a mal, al contrario estos son los fic que valen la pena leer las que te crean y hacen sentir todo) hasta la proxima bonita c: ♥

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  2. kasjdhkjashdakjsd AHHHHH esto es crueldad.. pero es la cosa más .. ahh ... no sé.. me siento tan orgullosa de Changmin xDDD.. ewe pero a la vez quiero patearle por boludo ewe ... xDDD. en fin asjdhjahsdjsd quiero conti mana... estoy asi con la piel toda enchinada.. y no es bueno.. nada bueno. menos luego de estarme viendo todo el día video de Tom Hiddleston.. y si.. ya sé qu eno tiene nada que ve.r. pero necesito desahogarme por que tengo un problema muy serio con él... eso.. y... QUE MIERCOLES ESTA PENSANDO JAEJOONG????

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  3. Osea.....quien mierda los entiende.... jajajajaj parece que la pregunta retorica de jaejoong no le salio como planeó.....y pues Changmin esta aprendiendo como se juega el pequeño jueguecillo que se carga Kim.....donde estas Yuchun? xDDDD genial capitulo!

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