MOSH [16/20]

Este fic me frustra pero lo amo. Agradecimientos a Izo por ser tan espectacularmente genial y escribir tan jodidamente bien. Yo ya estoy perdida en caracteres jajajajaja. No sé si inconscientemente hago sátira de la rino de Changmin o que es lo que pasa jajaja lo siento chamisísimo. DEDICADO A CAMU Y A TEFFY (mi familia decidió hacer un full day y ya no pude aparecer por allá el domingo :c pero espero la hayan pasado bonito)

“You can throw your words sharper than a knife and leave me cold in a house on fire”

Love hurts...literally

Yoochun le invita por teléfono a un almuerzo un martes por la tarde.

“La fecha de parto de HeeBin se acerca,” le explica. 

Pero Changmin sabe lo que aquello en realidad significa y quiere decirle “Park Yoochun estás muy lleno de mierda y sé que tu verdadera intención tras todo esto es la de usar mi incapacidad de negarme a tu muy embarazada esposa para sacarme así detalles de esta nueva relación que tengo con Daniel.” 

Sin embargo el abogado guarda silencio. Después de todo ha tenido muy presente de que solo sería cuestión de tiempo antes de que Yoochun intentara algo como esto. Así que no está sorprendido.

Y es que no solo ha intercambiado números con ese hombre desde esa para nada incómoda y sorprendentemente agradable primera cita sino que en estos dos meses han salido más veces de las que puede contar con ambas de sus manos y pues...eso es realmente algo.

Yoochun solo desea pavonearse un poco de sí mismo quizás preguntándole pendejadas como “¿y lo conociste por medio de quién, nos dijiste? Ah de ser un tipazo ese Yoochun.”

Changmin suspira entre sus documentos.

Felizmente el hombre no había ido tan lejos como para invitarlo a él también.

Changmin concluye que obtendrá mejores resultados si tan solo alimenta el morbo de su amigo, al menos lo suficiente para continuar posponiendo aquel otro malaventurado día lo máximo que le fuera posible.

Porque honestamente nunca ha sido particularmente bueno para mentirle a Park Yoochun. Mucho menos a la cara y eso que probablemente espera escucharle decir no será lo que Changmin va a poder decirle porque finalmente amar a Daniel es un objetivo un tanto complejo particularmente porque está enamorado de otro hombre, uno que no puede crecer barba aún si no se afeita por tres meses seguidos.

Su secretaria interrumpe su momento de frustración trayéndole el último documento que le había solicitado unos minutos atrás. Changmin le agradece y ojea por encima todo.

Parece que saldrá temprano hoy. Justo hoy.

Nada mejor que tiempo extra para gastarlo sobrepensando cosas que mejor no debería. Sus ojos se desvían hacia el lapicero que Junsu olvidó la última vez que lo vio. Salta a la vista entre todos los suyos color magenta con su nombre grabado encima.

Junsu había venido a visitarlo hacía un par de días. Índice en alto con el que le apuntaba a la cara acusatoriamente para decirle, “¿qué demonios se supone que haces?”

Changmin ni siquiera había intentado responder. Estaba en un restaurante en el momento y lo que estaba haciendo era algo obvio. Felizmente estaba solo y no con alguien para juzgar su gusto en amigos.

Además tantos meses tratando con el dramatismo de Junsu le habían enseado al castaño que si quería explicaciones para su accionar entonces solo debía dejarlo hablar cuanto quisiera. Así que Shim calló. Callaba mucho últimamente…era patético.


Por su puesto Junsu continuó hablando por otros 5 minutos hasta finalizar con un “¿Sabe Jaejoong de esto?”


Changmin le había prestado menos del 5% de atención.


“¿De qué almuerzo acá los martes? Pues si tiene buena memoria quizás sí, pero supongo que tendrías que preguntarle para estar seguros.”

“No intentes hacerte el listo conmigo, sé del moreno, los vi ayer.” Junsu le había respondido.

Changmin hubiera sentido cierto aprecio de verle defender así a su primo. Pero siendo la contraparte el fruto de una mayoritaria parte de sus problemas. Lo que había terminado sintiendo fue molestia.


“Claramente Jaejoong no te ha puesto al tanto, así que voy a decírtelo porque no quiero que vuelvas con esto ¿vale? Le declaré mi amor a tu primo y él no pudo con ello. Así que este soy yo siguiendo con mi vida. Estas cosas suceden. No porque quieras a alguien significa que van a estar juntos. Y honestamente en el caso particular de ambos creo que es lo mejor. He hecho mis pases ya con el asunto pero necesito el espacio como cualquier otra persona. Y con respecto a ti, pese a tu extravagancia y todo, no te hallo tan irritante en realidad así que podríamos continuar siendo amigos si lo quieres pero de ser el caso vas a tener que excluir a Jaejoong definitivamente de nuestras conversaciones de ahora en adelante o no funcionará.”

“Pero tú aún lo quieres…” Junsu le acusó.

“No voy a dejar de quererlo de la noche a la mañana,” Changmin admitió con simpleza. Si solo.

“¿Él lo sabe?” le preguntó Kim refiriéndose a su actual Daniel.

“Con un poco de suerte...a este ritmo, quizás no necesite saberlo…”


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Changmin no está del todo familiarizado con la expresión “un clavo saca a otro clavo” así que no sabe cuan acertado está en todo lo que viene haciendo. No ha necesitado de martillos o serruchos antes. Nunca se había enamorado así de nadie. Pero la cosa cierta es que Daniel le ayuda a progresar a pasos agigantados y por tanto no está dispuesto a renunciar a él.

Es egoísta de su parte, sí. Pero no es como si Daniel se hubiera puesto de rodillas o soltado algún incómodo “para siempre” u otro de aquellos calificativos tan absurdos que le hubieran hecho salir pitando en carrera.

Daniel es para él como un helado de chocolate. El que solían comprarle sus padres después de que se ddejara vacunar
Changmin está bien con él y eso le basta. Eso le es suficiente y no va a mentir…espera que sea suficiente para Daniel por el tiempo que le tome olvidar a Jaejoong. Puede verse con él. Realmente puede imaginar un futuro a su lado ¿y qué no era eso lo que había estado buscando antes de Kim Jaejoong?

Jaejoong. Jaejoong. Joder. Por un momento ha olvidado que la otra cosa que el almuerzo en casa de los Parks significa es que tendrá al chiquillo frente a él.

Shim se pregunta si debería hablar con él. No sabe si el chiquillo esté al tanto de todo y Changmin no desea ningún momento incómodo frente a Yoochun. Ni siquiera sabe exactamente qué fue lo que el chico le dijo para empezar con todo esto.

Trata de no pensar en eso para no enojarse.

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No son ni las 8 de la noche y el abogado ya se encuentra de salida. Tal como había calculado hoy ha logrado salir temprano. Baja por el elevador hasta el estacionamiento y el viento frío lo golpea en la cara. Por su cabeza cruza la idea de mandarle un mensaje al móvil… tan solo para aserverarse de que se encuentran en la misma página.

Han pasado dos meses desde su pelea/confesión y si Changmin no mal recuerda le había dicho algo así como: desaparece de mi vida. Lo cual Jaejoong había hecho a la perfección.

Changmin intenta mejor ni pensar. Ya ni siquiera recuerda del todo aquella conversación espantosa. Su cerebro tiene esta tendencia a olvidar los peores momentos que aquel chiquillo le había hecho pasar y recordar solo sus ojos mirándole. Negros como esta noche. Con cada uno de sus diferentes matices. Shim sacude la cabeza.

“Para,” se susurra hincando un poco las uñas en el timón, justo ahora va manejando el auto.

El abogado agarra una luz roja antes de lograr cruzar la avenida y jura entre dientes. Ese semáforo tarda horas, los segundos que apunta su pantalla son puras mentiras. Changmin se remueve impaciente en su asiento del coche. Es extremadamente desesperante que si se lo permite…si lo deja…al cerrar sus ojos pueda dibujarlo tan vívamente. Pueda colocar a ese chiquillo en su asiento de copiloto, pueda hasta olerlo.

Jae. Jaejoong.

Las bocinas de los autos que le esperan detrás en línea lo obligan a abrir los ojos. La luz ha cambiado ya y un tío peculiarmente estresado parece a punto de bajarse del auto a reventarle la madre como no avance.

Changmin pone en marcha el auto.

Al menos tendrá rollitos de carne, trata de contentarse a sí mismo. Esos rollitos son la especialidad de la muchacha que está ayudando a los Park dado que el vientre de la noona a estas alturas de su embarazo rompe con las leyes de la física.

Changmin la ha visto gatear. Ayuda a posicionar el bebé o algo así le han dicho. Si la técnica se llama ballena fuera del agua, Changmin no se sorprendería. Pero no lo dice ya que si hay alguien más hormonal que su noona en todo esto, ese es Park Yoochun.

Changmin revisa su móvil desde la cajuela de su auto cuando para en otra luz roja. Un mensaje de Daniel llega justo en ese momento.

El mensaje lee “¿Qué opinas?” anexado a una foto de él con una camisa color granate que parece a medida por cómo se ciñe elegantemente a sus anchos hombros.

“Creo que la novia no debería tentarse así el mismo día de su boda,” Changmin le responde.

Daniel va a asistir a la boda de un amigo suyo de la universidad ese fin de semana. Changmin había estado estresado por todo un día pensando en si el hombre iba a pedirle que le acompañara o algo. Pero afortunadamente ese no había sido el caso. Changmin por lo pronto puede lidiar con las citas y los mensajes de texto y las eventuales pequeñas y respetuosas referencias o hasta bromas sexuales. Pero forzarle a conocer tanto de su entorno tan rápida e intempestivamente definitivamente le habría empujado a romper lo que sea que a estas alturas tuvieran.

Lo cual habría sido una pena en verdad porque la razón por la que está empezando a combatir al perenne Jaejoong de su mente y sueños, es justamente él.

Daniel responde a su mensaje de texto con una carita guiñando un ojo. Changmin sonríe.

La luz cambia a verde así que el abogado deja el móvil en la cabina de nuevo y pone en marcha su auto.

Para cuando Changmin aparca en su acera encuentra a Jaejoong esperándole en su pórtico. Shim realmente no le espera así que no tiene tiempo para sentir mucho mientras saca la llave de su auto, coge su maletín del asiento del copiloto y sale fuera.

Jaejoong se levanta de las gradas y sacude la parte trasera de sus pitillos negros, mientras camina hacia él.

Se mantiene a unos tres pasos de distancia, sin embargo.

“Mañana, puedo no ir si eso te…” el chiquillo empieza a decirle.

“Esto no está muy ligero así que ¿sino te importa…?” lo interrumpe Shim haciendo un gesto que señala hacia la entrada de su casa.

El muchacho calla y asiente, moviéndose a un lado rápidamente para que el mayor pueda seguir la acera y llegar a la puerta de su propio hogar. Shim deposita su portafolio y blazer en el mueble más cercano. Trata también de no asfixiarse cuando oye los pasos del rubio hacer eco contra el piso de su sala.

Y es que el castaño había planeado que el rubio le esperara…no sé ¿en la maldita puerta?

“Si no vienes, tan solo harás que Yoochun no me de tregua.” Shim le dice, "me debes esto como mínimo."

Los ojos negros se desvían a un lado, “Oh claro. Estás saliendo con alguien ¿no?”

Changmin le mira, “¿es lo que querías con todo esto, no?”

Jaejoong no dice nada por casi todo un minuto.

“¿Estará mañana?” finalmente le pregunta.

Changmin inspira aire ruidosamente. Jaejoong retrocede un paso con manos en alto, “no trato de inmiscuirme en tus asuntos…es solo que…si no quieres que vaya mañana podría hablar con Yoochun...además mis finales están cerca así que tendría sentido…”

“Daniel no vendrá mañana, mira como te dije, frente a Yoochun podemos mantener el trato de antes, eres alguien querido por Heebin y él. Te van a querer ahí, eres ya parte de la familia. Y estoy bien con eso. Yo no te odio o algo parecido. Podemos sobrevivir un almuerzo. Demonios. Quizás hasta pasemos un rato agradable.”

“¿No sería más sencillo si me odiaras?” Jaejoong le pregunta.

Changmin deja de hablar por algunos segundos.

“Estoy bastante seguro de que el odio no funciona así, Jaejoong,” le dice. Irónicamente odiando cuan bien se siente el nombre de aquel muchacho en su lengua.

“Odiar es en realidad muy sencillo, Changmin,” Kim le confiesa en voz baja. 

Cuando los ojos de ambos se encuentran después de aquel comentario, Changmin desea haberle echado de su casa cuando lo vio en su pórtico.

“¿Está todo bien contigo viviendo allá?” el abogado se halla preguntándole sin poder detenerse.

Jaejoong mete las manos en los bolsillos de su diminuta casaca militar. Lo que lleva vestido es inmoral. Changmin no quiere saber si esas mallas que deja ver son enterizas como parecen. Kim pega su cabeza a la pared en la que está apoyado. Aunque sea ha tenido el detalle de no adentrarse tanto en su casa y respetar su espacio personal por cinco metros. Pero a pesar de ello Changmin puede sentirle ahí, en su casa, en su ambiente, con cada centímetro de su piel.

“¿Si te miento puedes mentirme una última vez tú también?” Jaejoong le pregunta en un susurro tan bajo que Changmin tiene problemas descifrando lo que le dice.

Al abogado las vísceras se le contraen del nervio cuando lo entiende. Los masivos kilos de estupidez que carga consigo mismo desde que lo ha conocido son los que lo llevan a asentir de arriba abajo. Pero son detalles que no importan mucho cuando Jaejoong le dice, “todo está muy bien sin ti al final del pasillo.”

Changmin siente su voz débil cuando le dice, “tengo que trabajar mañana temprano.”

Jaejoong asiente. Empujándose de la pared en total silencio y volteándose hacia la puerta, manos en la cerradura, figura delgada, cabellos rubios preciosos que Changmin desearía poder olfatear hasta el cansancio.

“¿Lo quieres?” Jaejoong le pregunta antes de salir.

“Sí,” Changmin le miente tal como acordaron.

Jaejoong desaparece entonces tras la puerta.


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Changmin no descansa un segundo en toda la noche. Atormentado de absurdeces que lo hacen sentir como un idiota. Quererme a medias es igual a no correspenderme, Jaejoong. Debería haberle dicho antes de dejarle ir, al menos solo para quedarse tranquilo.

Las cosas no han cambiado, eso es seguro. Así que Changmin no va a tirar por la borda lo que tiene. Aunque una conversación con ese chiquillo aún siendo menor de 5 minutos basten para robar sus horas de sueño así.

¿Me quiere siquiera? ¿A que ha venido todo eso?

Su sangre bulle en hormonas y está por consecuencia taquicárdico, drogado de químicos que el mismo sintetiza del estrés cuando conduce su auto hacia la casa de los Parks. Prefiere no intentar siquiera especular del uno al diez cuan al carajo se va a ir este almuerzo.

Changmin toca la puerta de la casa de los esposos y se pregunta si acaso es muy tarde para correr hasta el arbusto más cercano y llamarles con alguna excusa una vez atrincherado en su casa.

“Changmin,” su noona le saluda al abrir la puerta.

Shim se extraña al verla pero sonríe al final, usualmente Yoochun no la deja ni caminar. Ella le sonríe con gusto a su vez, mientras intenta abrazarle como puede con toda la panza de por medio. Pero entonces tan solo continúa sonriendo al punto que deja de ser adorable y empieza a volverse aterrador. Las sirenas en la cabeza de Changmin chillan desesperadas.

“¿Qué ha hecho?” le pregunta.

La noona abre la boca, la cierra y luego luce de verdad culpable.

“Yoochun me lo dijo recién esta mañana y no supe como avisarte de verdad y yo también quería conocerlo y…”

Changmin entra en la casa sin escuchar más. Cruza la sala a pasos largos y se encamina hacia el pasillo que conecta la lavandería y el cuarto de huéspedes, pues están en el patio. Puede oír las voces. Incrédulo aún, corre la mampara y entonces ve a Daniel sentado frente a Jaejoong y Yoochun.

Mierda.

MIERDA.


“Hey, pero miren quien llegó” Yoochun le saluda con una gran sonrisa.


Las otras dos cabecitas voltean hacia él.

Daniel le sonríe con prudencia. Guapísimo sin lugar a dudas pero prudente de cuan bienvenido está ahí. Jaejoong tan solo parece una estatua, una muy bella y cnorrectamente vestida de pies a cabeza.  Está usando hasta corbata por el amor de todos los santos. Changmin se obliga a quitarle la mirada de encima.

Noona llega junto a la empleada, a su lado y le acaricia la espalda de modo que los otros no se den cuenta. Es su muestra de solidaridad. Y ayuda. Pero lo que ella no sabe es que Changmin necesita mínimo a la guardia costera para salir de esta.

Ok, vale. Vale. Mientras Jaejoong no diga nada fuera de lugar todo puede marchar correctamente.

“Daniel, no sabía que vendrías, hubiéramos venido juntos, el tránsito ha sido algo hoy día,” Changmin le dice, sus ojos se dirigen a Yoochun con obvio gesto de - esta vas a pagarla - que procura ocultar de Henney.

Daniel sonríe ante la mención, “estuvo algo pesado en la 34 ¿no?” le pregunta poniéndose de pie por alguna razón ¡oh! Changmin siente sus manos en un lado de su cara y luego un beso en su mejilla. Sus ojos vuelan hacia Jaejoong. El chico está solo en blanco.

 “Yoochun me invitó esta mañana, quería darte una sorpresa y pues no pude resistirme a la idea de ver que cara ponías,” Henney explica tomando asiento y señalándole el asiento libre a su lado a Shim.

El castaño se deja caer en su sitio.

“¿Y cómo luce?” Yoochun se entromete fingiendo voz de niña.

Daniel voltea hacia él avergonzado. Una mano en su cabeza y sus dientes tan blancos “luce como si fueras a morir de un ataque cardiaco,” se ríe.

Changmin siente sus mejillas enrojecer, entonces.

“No es por ti, es solo que pienso en cuan incómodo debe estar haciéndolo todo Yoochun,” se excusa, "y en serio lo siento, de haber sabido que vendrías lo hubiera organizado mejor."

Daniel le sonríe negando con la cabeza. El problema con el hombre es que no sabe cómo sonreír sin lucir perfecto. Changmin, como cualquier otro humano, tiene problemas apartando la mirada de eso.

“En realidad no han sido todos más que amables conmigo y Noona las croquetas estuvieron estupendas, Yoochun tiene mucha suerte.”

HeeBin se derrite mientras toma asiento al lado de su esposo.

Yoochun tiene la palabra APROVACIÓN escrita grande en su frente. La noona recuesta su cabeza en su hombro, “cariño,” le canturrea con emoción.

Daniel les sonríe arrugando la nariz. Changmin no puede evitar reírse también, pero de verguenza.

“Iré a chequear los rollitos del horno,” Jaejoong interviene finalmente, “puede que necesite ayuda sin embargo...asi que ¿Changmin, crees que puedas ayudarme?”

El castaño se levanta como un resorte ante la mención de su nombre.

Daniel le dirige una mirada curiosa. Changmin solo le hace un gesto con la mano y procede a seguir cual autómata al chiquillo. No sabe que es lo que lo espera. No sabe que mierda va a pasar. Solo sabe que es mejor a solas que en medio de todos. Las manos le sudan y son los 15 pasos más eternos que ha sentido desde su examen de admisión a la universidad pública casi un par de décadas atrás.

Jaejoong, sin embargo, y como para no perder la costumbre procede a ponerle fin a su pensamientos ansiosos al ignorarlo olímpicamente.

Más preocupado en pasearse por los dos hornos e ir sacando rollitos después de hincarlos con un mondadientes. Changmin se siente como todo un inútil tan solo observándolo.

"Así que voy a ayudarte ¿con...?" le pregunta.

Pero Jaejoong continúa ignorándolo.

Changmin se cruza de brazos a un lado. Tiene cero conocimientos en cocina así que quizás lo más prudente sea que no toque nada. Especialmente a Jaejoong. Igual, ya le está quedando bien claro que no va a obtener una respuesta de porqué ha sido arrastrado hasta ahí. 

Además, para terminar de adornar el pastel, el muchacho trae esta aura de estar a punto de reventar y Changmin sabe mejor que ganarse esa catarsis cuando tiene al que es su ahora novio y el narices de su mejor amigo en el otro ambiente.

Pero es que Jaejoong está tirando las cosas. Y si bien Shim Changmin haya muchas cosas insoportables en esta vida. El que tiren las cosas se gana el primer lugar.

Conciente de todo esto pero aun así poniendo mucho de su parte. El abogado decide sujetarse fuerte de la encimera e iniciar un cuenta regresiva mental desde el número 10, para privarse de no decir nada, aún cuando lo ve casi romper uno de los piris en los que está trasladando los rollitos que están listos hacia las bandejas.

Jaejoong siempre tiene esta manera de escurrirse por entre sus dedos. Quizás su pulso habría subido ya unas 15 unidades del puro coraje.

¿Qué demonios le sucede? ¿Está en realidad celoso? ¿O está solo enojado porque nadie le dio previo aviso del invitado y ahora se siente muy incómodo? ¿Acaso tan solo ha tenido un día malo y no se halla con el mejor de sus estados de ánimo? Pero lo más importante de todo ¿porque tan solo no lo deja en paz?

Changmin honestamente no quiere intervenir. No tiene punto. Este amor que le tiene no tiene un maldito punto.

Y entonces Jaejoong se golpea la mano derecha con el rodillo por el uso tan bruto del utencilio. Debe dolerle porque se detiene. Changmin suspira derrotado.

“Si serás de tonto”, le resondra el abogado caminando hacia él con cautela, tratando de ver a la distancia si se trata de algo grave, "mira no sé que te pase pero creo que necesitas calmarte un poco."

Jaejoong sale de su trance al oírle y empieza a coger una tanda de rollitos perfectamente formados y aplastarlos con sus manos hasta volverlos masa de nuevo.

"Estos estan mal," el chiquillo murmura, sabe que Changmin está lo suficientemente cerca para oírlo, "no sirven, tengo que hacerlos de nuevo."

Changmin se rinde.

"En realidad yo creo que estaban perfectos" las palabras del abogado se detienen cuando el chiquillo golpea la mesa con el rodillo fingiendo amasar lo que ha destruido.

Changmin no se puede creer su infantilismo.

"Sabes que hay gente allá afuera que está esperando esto ¿verdad?," Changmin intenta razonar con él.

Su paciencia esta enlongada a su máxima capacidad. Practicamente no da más.

Pero Jaejoong, obtuso, egoísta, absurdo y necio, simplemente le ignora y continúa amasando. El abogado decide que ha tenido suficiente, con rapidez termina de acercarse a él y pasa uno de sus brazos por encima de su hombro para quitarle el rodillo de las manos. Es tan inesperado que Jaejoong no tiene oportunidad de pelear.

Cuando el chiquillo alza la mirada hacia él como terminando de procesar que es lo que acaba de suceder, Changmin se congela. Están demasiado cerca así que el abogado se aleja de él cual reflejo, retrocede sus pasos sin ver atrás. Para poder respirar algo que no sea su aroma y reunir la voluntad para decirle algo de todo eso que quería decirle segundos atrás cuando estaba enojado y no emocionalmente extasiado.

Los ojos negros le devuelven el reflejo de su expresión y siente verguenza de sí mismo.

“Está bien, yo voy a encargarme aquí, ¿son 10 minutos en el horno no? Venga, vuelve al patio a distraerlos,” Shim le ordena, moviendo en el rodillo en el aire para hacerle saber que incluso 'arreglará' los que 'están defectuosos' si así lo quiere.

Pero Jaejoong arruga el ceño y niega con la cabeza.

“Tú no sabes cocinar,” le dice y hace el ademán de querer quitárselo.

Pero Changmin retrocede otro paso. Jaejoong no parece de acuerdo y vuelve ha hacer otro intento. Pero Changmin retrocede otro paso más y su espalda ahora da con el refrigerador. Jaejoong le dirige esta mirada de ser conciente de que lo tiene atrapado. Antes de abalanzarse sobre él.

Changmin se había imaginado tocándolo de nuevo, más veces de las que lo enorgullece admitir. De principio a fin. Pero en ninguna de esas fantasías ocurría así. Es inaudito. Sentir la totalidad de su cuerpo contra el suyo en una situación no sexual y sentirse como todo un enfermo por querer tirar el pedazo de madera lejos y follárselo contra la superficie que encuentre. Hacérselo duro pero comiéndole los labios. Sosteniendole las mejillas de la manera en que únicamente haces con un amante.

Oh si tan solo le hubiera elegido.

Le hubiera bajado la luna aunque eso suene a imposible. Chiquillo tonto. Tenía que decirle adiós de una vez. Pero como sabía que nunca podría encontrar las palabras, en cambio le daría este gusto. Este último gusto. Aunque no debiera. Es que acaso esa no habia sido su historia desde que cruzaron caminos.

Salvo que esta vez no le dejaría ganar. Jaejoong le debía esta victoria al menos, aunque fuera la más insignificante de todas.

Un burdo rodillo...

“No voy a dártelo, Jaejoong, para ya, estás actuando como un niñito,” el abogado le dice poniendo el objeto aún más en alto, los ojos le escocen un poco, pero aquel sonsazo no podría notarlo.

Jaejoong nunca pausaba. Esa era su forma de ser. Su juventud poco hacía por ayudarlo.

“TE DIGO QUE SOLO QUIERO ARREGLAR ESTOS”

Changmin se reiría. Maldicería los cielos pero probablemente volvería a enamorarse de él. Oh cuan claro podía verlo ahora. Joder. 

“Deja de gritar ¿que pretendes? Por la única razón por la que te lo he quitado es porque luces como un maniático tirando cosas que no son tuyas sin razón aparente.”

Changmin desearía haber podido elegir mejor sus palabras porque lo que recibe a continuación es a un Jaejoong fuera de sí.

“Jódete, jódete, jódete” Jaejoong le repite con la voz cortada por sus jadeos por todo el esfuerzo físico. Está desesperado casi tanto para admitir eso que ha debido hace mucho. Pero Changmin se merece una confesión mejor que esa asi que les hace un favor a ambos y le toma de las muñecas en serio.

Para hacerle ver que si ha llegado a tanto es porque se lo ha permitido. Solo por eso.

"Solo intento cocinar bien que de jodidamente malo tiene eso ¿porque mierda estas buscándome pelea?" Jaejoong le pregunta con un hilo de voz.

"Pero si tú eres el que me ha llamado aquí," el abogado le dice en apenas un susurro.

Jaejoong aprieta los ojos enojado.

Las palabras se pelean con su lengua.

Changmin suspira derrotado.

"¿Vas a quedarte quieto?"

El chiquillo niega con la cabeza. Changmin siente como le traiciona su sonrisa.

Como siempre. Incorregible.

"Venga Jae, se van a morir de hambre allá afuera", Changmin intenta negociar con él, "sabes que no podrás conmigo."

"Crees que hubiera podido salir de ese orfanato si supiera como rendirme," es lo que el chiquillo le responde. No hay ironía en su voz. Es un hecho.

Así como el salto que pega para poder prenderse con ambos de sus muslos de las caderas del mayor.

"Hijo de arg.." Changmin trastabillea un poco.

Intenta neutralizarlo con solo un brazo porque el otro lo mantiene con el rodillo en alto. Pero ahora que están en igualdad de condiciones es dificil. Y Kim tiene ambos de sus brazos hábiles para pelear. Changmin gruñe cuando siente que su menor logra alcanzar uno de los extremos.

"No te atrevas," le amenaza.

Jaejoong solo tira más fuerte del pedazo de madera. A pesar de lo lejos que ha llegado, no puede cantar victoria. Changmin es definitivamente más fuerte que él. Y además parece haber pasado el punto en que simplemente le va a dejar hacer sus niñerías. 

Jaejoong ya no sabe porque está llevando esto tan lejos. Ambos aplican demasiada fuerza en cada uno de los extremos del rodillo, mientras lo jalonean como pueden para no perder el equilibrio.

"Que me lo des, mierda."

"¡Suéltalo ya!"

El codo del menor golpea la refri con fuerza entre todo el forcejo y su mano suelta el extremo del rodillo que sostiene como reflejo. La diferencia es algo que Changmin no espera.

Su biceps continúa haciendo fuerza y a falta de oposición se precipita hacia donde está siendo dirigido...hacia su nariz

El dolor es tan grande que Changmin también golpea la parte posterior de su cabeza contra la refri. Finalmente pierde el equilibrio y ambos caen al piso. Changmin siente algo húmedo en su camisa. Y dolor. Mucho dolor. Ha de estar sangrando ¿no? Jaejoong acaba de romperle la nariz ¿no es así? Changmin va a partirle la cara. El esqueleto entero.

“Mierda” gruñe tirando su cabeza hacia atrás y sintiendo cada vez más dolor. Tiene que cerrar los ojos porque los siente arder.

Jaejoong se inclina hacia él de inmediato.

"Changmin. Changmin," le llama intentando apartarle el brazo con el que Changmin se coge la nariz para poder ver que tan malo es, “quita por favor déjame ver,” Kim le pide pero Changmin lo empuja con rudeza.

"¿De qué mierda vas? ¿Qué es lo que quieres?" Le pregunta encolerizado el abogado.

Jaejoong no le responde. Nervioso y tartamudeando cosas que Changmin no se molesta en descifrar, el chiquillo se levanta desesperado a buscar algo.

Pendejo de mierda, no conforme con romperle solo el corazón, ahora también debe romperle la nariz ¿no es así?

"Ponte esto....por favor," el rubio le pide, ha hecho una especie de tapón con un pañuelo.

Changmin procura no verle a la cara y tan solo le arranca el paño de las manos.

“Me has tirado un rodillo, espero y te haya servido para menguar lo que sea que te pase,” Changmin le sisea intentando ponerse de pie y regresar al comedor, a la persona a la que si le importa.

Pero Jaejoong le detiene.

"¿Qué vamos a decir?" el chiquillo le pregunta. Changmin quiere mandarlo lejos pero honestamente empieza a doler mucho.

Le da una mirada y ve que tiene la camisa hecha un desastre. ¿Cómo se supone que va a explicar eso? Finalmente baja sus brazos rendido.

"Quítate a eso." Le ordena al menor

"¿Qué?"

"Que me des tu camisa voy a usarla de pañuelo." Le explica

"Estamos en una cocina, hay muchos paños aquí."

"Usaremos tu cuota de dramatismo. Es más creíble que hayas intentado ayudar así, o que se yo ¿tienes una mejor idea? me estoy desangrando aquí."

“Mierda, mierda,” el chiquillo jura al verle. Changmin rueda los ojos al oírle. Jaejoong se quita la corbata y se quita la camisa. El abogado no sabe como es que está tomándose todo esto con tanta calma. Quizás es porque sabe que no sería capaz de arrojarle un rodillo como venganza. Pese a que debería. Demonios.

“¿Está muy mal no?” Changmin se queja mientras se acomoda el nuevo paño que Jaejoong ha hecho con una de las mangas de su camisa.


Hay mucha sangre. Jaejoong parece querer llorar.


"Solo arréglate el pelo y llámalos," el abogado le ordena.

"Tu novio es doctor ¿no?" Jaejoong le dice, "él...él debe saber que hacer."

"No me voy a morir Jaejoong," le dice hincándole con su dedo la frente. Aún en esta situación como puede terminar consolándolo, eso lo enoja, "pero Dios te ampare si me dejas con la nariz chueca."

Jaejoong le hace otro paño con otra de sus mangas. Y un par de lágrimas bajan por sus mejillas.

"Vas a tener que aceptar esto," Changmin le dice, “no va a ser la última vez que Daniel venga aquí y en definitiva no es excusa para que me golpees”.


A Jaejoong se le escapan lágrimas más gruesas. "¿Por qué no puedes solo entender?" Le pregunta. Sus ojos negros parecen desesperados. Y vidriosos.

"Si tienes algo que decirme entonces solo díme," Changmin le grita exasperado.

“No grites, vas a hacerte más daño.”

“Oh mira ¿me dices esto tú ahora? Que conveniente. Pues disculpa será solo que ME DUELE COMO LA PUTA MADRE.”

El abogado arruga la cara de dolor. Jaejoong empieza a desesperarse a su lado.

“Para," le dice, "Carajo. Se ve mal Changmin, voy a avisarles,” Kim hace el amago de querer levantarse e ir a por Yoochun y noona pero Changmin le detiene con el brazo con el que no sostiene el paño que Jaejoong le ha dado.

“Por curiosidad ¿Qué piensas a decirles exactamente?” Shim le pregunta

“Que resbalaste y te golpeaste en la repisa, eres pésimo cocinero, tiene sentido” es lo que Jaejoong le responde.


Changmin parpadea. Una. Otra vez.


“Te odio,” finalmente le dice.


Jaejoong le sonríe con tristeza. Y que le parta un rayo de esos del arsenal del mismísimo Zeus pero a los ojos de Changmin no hay sonrisa más bella que esa.


“Te dije que era sencillo,” Jaejoong le dice.

“No sé cuan sencillo es ir acertándole rodillos a las narices de la gente pero ¡hey! quien soy yo para estirar las posibilidades,” el abogado le refuta de mala manera.


Jaejoong vuelve a inclinarse hacia él, invadiendo su espacio personal para decirle con preocupación en sus ojos negros “tengo que dejar de hacerte daño,” mientras le quita el paño de la nariz y le entrega otro.

Changmin solo le ignora y se queja del dolor. Observa entre el paño al rubio tan cerca a él y suelta su mano finalmente, “solo trae a los adultos aquí,” le dice.


Jaejoong no se mueve.


“Lo siento mucho, lo que menos he querido es que terminasemos así.” el chiquillo le confiesa antes de depositar un pequeño beso en su cabeza.

Changmin quiere decirle que se meta sus disculpas por el culo, o que le pase ese rodillo para que hablen mejor. Pero lo único que puede hacer finalmente es quedarse muy quieto. Quizás porque las lágrimas del chiquillo caen sobre su rostro mismo. Jae procede a apretarle la mano libre por un par de segundos ante su silencio y luego corre de vuelta al patio.

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Para cuando Daniel está reclinándole un poco el asiento y poniéndole el cinturón para conducirle al hospital, todos están en la acera observándole con gestos de dolor.

Yoochun (como todos) sigue sin entender cómo ha podido golpearse tan fuerte contra la repisa, Changmin también espera que Jaejoong se lo explique y con detalles.

El rubio solo puede volver a vocalizar otro “lo siento” con los labios antes de que Daniel se lo lleve caminando por los hombros.

“¿Puedes aguantar ahí un poco más?” Henney le pregunta.

“Claro,” Changmin le responde empezando a sonar horrorosamente nasal, “no es como si me estuviera cayendo la nariz.”

Daniel se ríe.


“Vamos a arreglar esto Sr. Equilibrio.”


Oh. Jaejoong va a pagárselas.


CONVERSATION

3 comentarios:

  1. awww mi Jae y MIn son un gran conjunto de dudas y comportamientos raros *---*

    jajaja Jae pero que manera de expresar sus celos, tan sutil como solo el puede ser

    Gracias por el cap Kim esperare con ansias el siguiente

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  2. Que puedo decir, fue un capitulo genial, creo que Jae de alguna otra forma mostró su molestia ante la presencia de Daniel, claro que vaya forma, lastimando a Changmin jaja pero realmente fue bueno, pero ni modos Jae, que te cueste recuperarlo...Daniel es esplendido, claro que eso no quita que prefiera a Jae, solo por un ratito que sufra no pasara nada....y Changmin actuo como deberia...una historia que me tiene atrapada,...esperare el proximo capitulo con ansias, y no te preocupes a veces se necesita tiempo para culminar una gran historia, Gracias por compartirla.

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  3. Hasta yo pense que en realidad no iba a ir Daniel pero ooooo si fue un aplauso para Yoochun que lo invito y Jae todo celoso estuvo de locos pero bueno *O*

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